CROMOS USA | Agosto 2009
Genio y pasión: la fotografía de Tomás Castelazo
Catedrático, escritor de artículos periodísticos y cuentos, pero sobre todo fotógrafo, este artista mexicano descubrió su vocación hacia la fotografía desde niño, hasta convertirla en la pasión de su vida.
Por Carmen Baumann
Agosto 3, 2009 15:26 pm
Sociólogo, catedrático, escritor de artículos periodísticos y cuentos, pero sobre todo fotógrafo, autor de una vasta colección de imágenes, Tomás Castelazo ha hecho del arte un compromiso social. “Puede haber fotografías muy bonitas, pero con un mensaje estéril”, declara el artista. “Y aún cuando el arte puede tener muchas aplicaciones comerciales, para mí el arte debe ser un elemento transformador o concientizador; lo social puede ir de la mano con lo artístico”, afirma Tomás Castelazo.
Descubrió su vocación hacia la fotografía desde niño, vocación que se convirtió en la pasión de su vida. “Desde pequeño tenia inclinación hacia lo gráfico, la pintura, el dibujo… ¡pero no aprendí!”, confiesa con honestidad este fotógrafo que ha participado en 13 exposiciones individuales, una compartida y siete colectivas. “Había un cuarto oscuro en la primaria donde iba, que me causaba una enorme fascinación y ahí use la primera cámara Roliflex, después, como a los 13 o 14 tuve mi primera Instamatic”, recuerda Tomás acerca de sus inicios.

Con los años, la enorme experiencia que ha acumulado y a pesar de tener todo el equipo fotográfico que pudiera soñar, Tomas ha llegado a la conclusión de que el arte no reside en la cámara o en el equipo fotográfico utilizado al momento de capturar la imagen, sino en la forma como se utilizan las herramientas al alcance. Piensa que la calidad del equipo ayuda pero al final, lo importante es la forma como se utilice ese instrumento. “Una cámara, una computadora, son un medio para presentar una visión personal entre lo que existe y la forma como interpretas eso que viste”.
Tomás Castelazo es actualmente ejecutivo de una empresa del sector hidráulico de México, trabajo que le permite recorrer la zona del Noroeste de México y al mismo tiempo enriquecer su obra fotográfica.
“Para mí la fotografía ha sido, es y será una vida alterna en la que voy al encuentro de un momento en que busco captar la esencia de un momento fluido, capturar instantes al vuelo… considero que es un reto mayor”, declara el fotógrafo cuando le preguntamos si prefería crear imágenes o tomar fotografías.

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“Crear imágenes es reordenar los elementos, prefiero tomar la foto al momento, elaborar un mensaje congruente en donde hay que decidir al momento que incluir o excluir, determinar lo que es esencial para lograr ese mensaje, es una práctica que se vuelve una segunda naturaleza, un reflejo automático, es cuestión de ver el objeto y observar que más hay en la imagen y entonces aislar, sintetizar, y dejar solo lo relevante”.
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Los temas de Tomás Castelazo son variados; en su obra se puede apreciar la belleza yacente en un terreno erosionado a mitad del desierto de Sonora o la abandonada belleza de los cementerios de Sinaloa, pero sobre todo, se aprecia una marcada preferencia por los temas humanos en donde una fotografía rinde tributo a la gente común y todo aquello que no nos detenemos a ver porque nos puede parecer una triste realidad.

Tomás Castelazo ha impartido cursos, talleres y conferencias relacionadas al arte y la fotografía en diversos foros universitarios y agrupaciones sociales y artísticas como el Grupo Centro 10, Artistas del Centro de México. Y ayuda a aquellos interesados en la fotografía a crecer, artísticamente hablando, a cambio de una sola condición: levantarse de madrugada para aprovechar las texturas y el volumen únicos que en una fotografía solo se pueden conseguir con la tenue luz del amanecer.