CROMOS USA  |  Sep 2009

10 años sin Kubrick

FOTO: Stanley Kubrick, Autorretrato para la revista 'Look'

El genio oriundo del Bronx murió misteriosamente en marzo de 1999.

Por Alicia García / EFE

Stanley Kubrick, autor de "2001: A Space Odyssey", "Spartacus", "Paths of Glory", "A Clockwork Orange" o "Barry Lyndon", verdaderas referencias de la cultura del siglo XX, falleció en Londres tras una vida y una obra repletas de genialidad y misterio.

Con sólo 13 largometrajes en su haber, Kubrick es sin duda el director más venerado de la historia del cine gracias a la enorme personalidad que impregnó a sus trabajos, que hizo a su entero antojo, incluido el montaje final.

Las impactantes imágenes de sus películas, la originalidad de sus planteamientos, las innovaciones técnicas y la profundidad filosófica de sus historias hicieron de Kubrick un director único, de culto entre los aficionados al cine pero ignorado en lo que a premios se refiere.

Sus películas consiguieron 27 candidaturas a los Óscar -cuatro de ellas al mejor director-, de las que se consiguieron 9, pero siempre en categorías técnicas. E incluso fue nominado en los premios Razzie al peor realizador por "The Shinning", en 1981.

Reconocimientos que poco importaban a Kubrick, un genio del cine, apasionado del ajedrez, el jazz y la fotografía, que expresaba sus opiniones a través de sus películas pero que llevaba muy mal la publicidad.

Mientras que algunos de los que trabajaron con él le calificaban de huraño, racista o machista, su familia y amigos no dudaban en destacar su sentido del humor y su facilidad de trato.

 



El resultado es que poco se sabe de Stanley Kubrick fuera de su faceta como director. Nacido en el Bronx (Nueva York) el 26 de julio de 1928, de niño se sacaba dinero jugando al ajedrez y destacó rápidamente debido a su elevada inteligencia, que sin embargo no se reflejó en los estudios.

Comenzó trabajando como fotógrafo, labor que le dio relevancia internacional en 1945 por una imagen que mostraba a un entristecido vendedor de periódicos tras la muerte de Franklin Delano Roosevelt, pero pronto se interesó por el cine y comenzó rodando cortos con su propio dinero.

Su primer largometraje fue "Fear and Desire" (1953), al que siguió "Killer's Kiss" (1955), dos películas que le sirvieron de aprendizaje y de las que posteriormente renegaría.

Con "The Killing" (1956) se dio a conocer y comenzó a marcar su estilo. Los flashbacks y el uso que hizo del tiempo para narrar la historia de un asalto a un hipódromo supuso toda una innovación.

Pero fue "Paths of Glory" (1957) la que hizo de él, de inmediato, un director de culto. Este tremendo alegato antibelicista -"Los senderos de gloria no conducen sino a la tumba", es parte del poema de Thomas Gray del que salió el título del filme-, supuso todo un vuelco en el cine de guerra por su realismo.

Su primer filme británico fue "Lolita" (1962), una adaptación de la novela de Vladímir Nabokov, que cosechó la misma polémica que la versión escrita, tras la que llegaría la única comedia de su carrera, "Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb" (1964), un irónico filme, pionero en mofarse de la energía nuclear.

Los siguientes cuatro años Kubrick se los pasó inmerso en el rodaje y posproducción de la que es su película más célebre "2001: A Space Odyssey" (1968), que muchos consideran el mejor filme de ciencia-ficción de la historia.

En suma, Kubrick fue un director que persiguió la perfección técnica en cada uno de sus trabajos y para quien era más importante mostrar su visión simbólica y filosófica de la vida y de la historia antes que lograr el éxito y el reconocimiento.