CROMOS USA  |  Marzo 2010

RUBÉN MARTÍNEZ: Universo escultórico

El maestro Rubén Martínez junto a una de sus obras

La retrospectiva de Rubén Martínez presentada en San Salvador el pasado V Festival Internacional de Escultura, reunió de manera inédita buena parte del universo escultórico del artista: alrededor de 50 piezas que ha producido a lo largo de cinco décadas, con las cuales ha dejado su indeleble impronta en el proceso del desarrollo de la escultura de El Salvador.

Por Romeo Galdámez

Su formación de ingeniería civil y arquitectura, su profunda sensibilidad creadora, su constante estudio, así como las múltiples referencias estéticas adquiridas a través de la lectura de numerosos libros de arte, ciencia y de historia universal, le han permitido desarrollar su enorme potencial creativo y tener la facultad propia de los visionarios: llegar a concebir una obra en el espacio previamente a su realización. Hablamos de un artista completo: escultor, dibujante, pintor, inventor,  ingeniero, arquitecto, paisajista ambiental, diseñador, mecánico, estructuralista, constructor, vitralista, restaurador y músico.

Rubén Martínez es el clásico ejemplo de un artista nato. Desde sus inicios tuvo la virtud de convertir toda materia en arte. En una trayectoria que ya lleva más de 50 años, ha creado y producido alrededor de 164 obras escultóricas, 13 monumentos, 12 sagrarios, vitrales, relieves murales, móviles con mecanismos de relojería, etc., los cuales se encuentran en diferentes espacios públicos y en importantes colecciones privadas tanto del país como del extranjero. Por todo lo anterior, podemos afirmar que Rubén Martínez es el escultor que más obra ha producido en El Salvador. Así mismo, ha sabido esculpir y perpetuar en diferentes monumentos, la reciente historia de nuestro país.

Iglesia del Rosario su obra maestra




Es también creador de la escultura monumental “Homenaje a José Simeón Cañas”, propiedad del acervo artístico de la Asamblea Legislativa, y que se pudo apreciar en la retrospectiva.

Rubén Martínez es el hombre que con su fuerza y talento ha dominado y doblegado el metal con sus vigorosas manos; y a base de martillo y fuego ha transformado la chatarra de hierro, materia amorfa, en obras artísticas que ahora son iconos reconocidos tanto en recintos religiosos  como en  espacios públicos en el país y en el extranjero; de la misma manera ha trabajado esculturas y arte-objetos elaborados con materiales de pertrechos de guerra, como un gesto creativo consistente en reciclar las huellas del pasado conflicto bélico en piezas artísticas y utilitarias, símbolos de la reconciliación y de esa tan anhelada paz a la que aspiramos todos los salvadoreños.

 



Es por toda esa trayectoria que se le dedicó este merecido y oportuno homenaje, organizado por el Grupo Tea Escultura y la Dirección Nacional de Artes, de CONCULTURA.

Paseo a través de la Exposición:

La extraordinaria muestra se dividió en tres áreas: en la primera se reconstruyó el ambiente del taller-estudio del artista, sus bocetos, apuntes, maquetas, moldes, materiales y herramientas de trabajo, así como el proceso de realización y acabado de la obra. En las paredes del estudio encontramos dos piezas históricas, de corte constructivista a la manera de Piet Mondrian, que podríamos decir, constituyen el génesis de la estructura de trabajo y manejo del hierro forjado como materia prima. Esta área representaba el contexto ad-hoc, donde el artista trabaja, reflexiona, acude a sus  referentes estéticos, filosóficos e históricos y dialoga en silencio con los grandes maestros que reconoce lo han influenciado en su quehacer, como son Donatello, Miguel Ángel Buonarroti, Augusto Rodin, Gaudí, entre otros. Un entorno que  emula su casa estudio ubicada camino a los Planes de Renderos, una obra en si misma, muestra viva y permanente de su creación.

También en esta área estaba ubicado el monitor que registraba el video documental realizado por Claudia Aguilar y Samir Cardoza, estudiantes de la UCA quienes se dieron a la tarea de grabar la obra de Rubén Martínez ubicada en espacios públicos de la ciudad de San Salvador, y por medio de este recurso audiovisual tener presente esa otra obra en la exposición.

En la Gran Sala pudimos apreciar los registros fotográficos de los vitrales y esculturas y relieves de los Via Crucis de las iglesias El Rosario y la Merced (foto de Ernesto Canossa). Encontramos también esculturas y arte objeto de carácter religioso. Entre estas destaca la Cabeza de Nazareno No. 2, temática que el autor ha realizado por encargo.

En el recorrido encontramos la serie de esculturas “Las Damas del Aire” o “Ledas” de formas estilizadas, rítmicas y en movimiento, otro tema recurrente donde el autor hace alarde de sus profundos conocimientos de las proporciones de la figura humana, a la que considera como la máxima expresión de la plástica. Leda se presenta erguida, desprendida de la tierra y en total libertad. La Dama del Aire No. 3, tiene un mecanismo móvil, diseñado por el propio artista.

Al centro de la sala, la escultura del prócer Cañas, obra monumental en hierro forjado, recibía al espectador que ingresaba a la Sala y que forma parte del conjunto del Monumento Cívico José Simeón Cañas, ubicado en el recinto de la Asamblea Legislativa en el Centro de Gobierno de San Salvador.

Acompañan al prócer Cañas dos grandes esculturas fundidas en bronce:  Aguadora y Mestiza, que comparten el espacio con dos bustos de personajes amigos cercanos del Maestro Martínez , El Señor de Suchitoto y  El Pintor del Pueblo, homenaje a Don Alejandro Coto y a Camilo Minero respectivamente . Esta última fue realizada por el artista especialmente para la retrospectiva.

Detalle en hierro forjado



Dos fotografías que registran en imágenes de gran formato, los monumentos de La Constitución y El Cristo de la Paz, donde el artista y arquitecto nos demuestra sus profundos conocimientos de su visión urbana y dimensión monumental. Luego encontramos la magistral escultura de El Torero de Hidalgo, y la sorprendente serie de  caballos, que han sido también tema de su predilección.

También en la vitrina se aprecian seis esculturas de pequeño formato pero de gran expresión plástica, en forja de hierro como lo son: Papillón viendo las olas una sorprendente pieza de apenas de 7.5 cms. de altura; Ballerina I, Desplante , Torero II, Fly  y  Desolación en el conflicto.

Y por último la tercera área donde encontramos piezas de arte-objeto y pertrechos de guerra, que el Maestro Martínez ha elaborado y recreado a partir de este tipo de material, con el que también fue esculpido el Cristo de la Paz.

Estamos frente a la obra de un artista que se identifica más por su carácter que por un estilo determinado, creaciones que tuvimos el gusto de descifrar y disfrutar por primera vez en nuestra galería nacional.


Romeo Galdámez, artista visual, curador y gestor cultural salvadoreño. Actualmente ejerce el cargo de Coordinador de Artes Visuales de la Secretaría de Cultura de El Salvador.