Martivon Galindo
Introducción de Mario Castrillo
Martivón Galindo tuvo una emigración forzada: abandonó El Salvador muy a pesar suyo, con la bayoneta militar punzando su espalda... y fue y trabajó y se enfrentó con lo desconocido, con lo nuevo por conocer... y se abrió paso con talento, integrando más tarde el cuerpo de catedráticos de la prestigiosa Universidad de Berkeley. Mas no solo eso: ha sido una de las personalidades en torno a la cual se agruparon diversidad de artistas en San Francisco, California, durante la década los años 80, cuando en ese país del norte se integró el Grupo CODICES y desarrolló una actividad organizativa y artística, impulsando talleres de literatura, de pintura, de grabado, organizando giras de escritores salvadoreños: Manlio Argueta y Claribel Alegría entre ellos, y exposiciones de artistas plásticos entre los que podemos contar a Antonio Bonilla y Romeo G. Osorio. CODICES en San Francisco, California, ha sido para los salvadoreños en Estados Unidos el movimiento cultural más importante del siglo XX, y Martivón Galindo ha sido una de sus organizadoras.
Martivón emplea el monotipo, especie curiosa en la impresión gráfica que usando todos los medios del grabado se diferencia de éste en que la obra se reproduce por única vez, es decir, que nunca volverá a repetirse. Obra rica en colorido es la de Martivón Galindo, en contrastes de tonos cálidos y fríos, en la presencia y conjugación de tonos rojos con los verdes, de los amarillos y los azules; obra rica en luces y sombras; en la conjugación de lo figurativo con lo que no lo es.
Obra peculiar realizada en el exterior, posee hondas raíces del terruño, sustentándose de lo nuestro. No es obra basada en la nostalgia, sino que parte del conocimiento de nuestra dolorosa realidad, predominando en ella diversas nutrientes que tienen su origen en el pensamiento, en el sentimiento y la imaginería popular. En ella observamos rostros y manos campesinas. El rostro de Monseñor Romero, la Voz de los sin voz... Obra curiosa por su contacto con la literatura: Ahí traza una relación con Neruda, Roque Dalton, Alfonsina Storni... Observamos en su obra integración de textos poéticos. Y no es de extrañar, Martivón es excelente poeta y narradora, de ahí que en su obra plástica se realice una simbiosis singular donde la escritura incursiona en el lenguaje plástico. Integrándose en el universo de formas y colores la escritura pasa a ser un elemento formal a tomar en cuenta en la realización plástica final. Aquí interviene el lenguaje escrito, conllevando consigo lo fonético e incursionando en el universo de lo plástico y lo visual.
Su obra mantiene viva la Utopía, ya que ese clamor de Libertad no es una expresión trasnochada –como dirían muchos– pues me atrevo a afirmar que tras los Acuerdos de Paz –que ya son historia– no vivimos en completa libertad.
En esta obra predominan formas y ritmos sinuosos, combinando en su paleta los tonos fríos y los cálidos, donde el amarillo resplandece en hermosa mujer campesina de la cual se destacan repetidamente diversas partes de su rostro. Obra en la que predominan los ritmos curvos y sinuosos, rica en transparencias y veladuras. La obra plástica de Martivón Galindo es rica sobre todo en mensajes y en ansias libertarias.