Mayra Barraza
Introducción de Idurre Alonso
Curadora, Museum of Latin American Art, Long Beach
A lo largo de los últimos años la producción artística de Mayra Barraza se ha centrado en hacer visible aquello que para muchos resultaba invisible: la problemática de la violencia en su país. Ahora, en esta nueva serie titulada El hombre invisible, la artista propone un recurso conceptualmente antagónico y sin embargo igualmente útil: el uso de la invisibilidad para dar visibilidad.
La invisibilidad ha sido un recurso utilizado por los artistas latinoamericanos durante los últimos veinte años para referirse a conflictos sociales, especialmente aquellos relacionados con períodos violentos; podríamos mencionar los retratos del artista colombiano Oscar Muñoz o los de la uruguaya Ana Tiscornia, por ejemplo. Sin embargo en El hombre invisible se presenta una problemática alejada de una historia local, y se acerca más a un tema global y actual: la individualidad frente a la colectividad y la libertad frente a los prejuicios.
Los retratos borrosos de esta serie hacen referencias a la construcción de una identidad individual en donde el mundo urbano está muy presente, algo fácilmente discernible en los atuendos y vestimentas de los retratados. Sin embargo, existen ciertos elementos como aquel del hombre ciervo, que conectan las obras al universo pre-hispánico de la creencia mítica del contraparte animal del ser humano, se trata del ciervo como la representación del espíritu salvaje e irracional. En todo caso, y como la propia artista comenta: “cada personaje retratado es una reflexión sobre distintos aspectos de la conducta humana y la masculinidad”.
El título de esta serie proviene del clásico de la literatura estadounidense del mismo nombre de Ralph Ellison, un libro que habla sobre el tema de la individualidad y que posteriormente se convirtió en un referente en la lucha racial afroamericana.
Pero además de la identidad, las imágenes borrosas de El hombre Invisible nos hablan también de una ausencia (podría ser espiritual o social) y de una distancia entre los seres humanos. Y esa misma distancia es la que se hace latente al ser impuesta a través de un recurso estético: introducir esa “barrera” entre retratado y espectador a través de un paño borroso. Al mismo tiempo, el contraste entre la riqueza del color y la difuminación de los contornos crea una especie de vibración envolvente. Alejada del dibujo de la figura femenina y la representación explícita de la violencia de sus obras anteriores, en esta serie Barraza sigue mostrando la maestría del dibujo que caracteriza su obra pero a través de obras más sutiles y al mismo tiempo personales.
El hombre invisible, aunque lejos de profundas angustias existenciales, comparte con las obras del artista Francis Bacon el interés en la creación de retratos que se desvanecen. Milan Kundera dijo al reflexionar sobre la obra de Francis Bacon “¿Hasta que grado de distorsión un individuo sigue siendo él mismo?” Este mismo tipo de cuestiones filosóficas son las que Mayra Barraza consigue acertadamente plantear a través de estos retratos etéreos.
Visite el sitio web de la artista > www.mayrabarraza.com