LITERATURA | Sep 2009
Jorge Charpentier: Poemas de la respuesta
El poeta costarricense Jorge Charpentier ha sido uno de los pilares fundamentales de la poética expresionista en América Central. Poeta de lirismo contundente y densa expresividad, el dramatismo de sus versos, su postura mística y la entrega total a su poesía tienen desde hace años un lugar privilegiado en el corazón del continente.
DOS POEMAS
Septiembre 11, 2009 09:29 am
IV
No te me mueras pronto.
Con quién tendría el amor de las palabras?
Con quién hacer la historia de mis dedos?
Con quién dejar el sueño vespertino
cuando la tarde moja acalorada
tu frente en mi mejilla?
A quién decir
la dulce geografía de la luz apagada?
A quién helar de luz
en el cielo del invierno?
Falta le harás a mi garganta
para nombrarte en diálogo.
Si te me mueres pronto,
con quién destruyo el tiempo
hasta encontrarte?
VIII
Y ahora, alerta, amor, alegre, toma tu azada,
recoge poco a poco el ruido de la mies en los graneros,
y deja que se pueblen las flores de casas y caminos.
Unos querían cama de mar y techo de montaña.
Querían la casa de madera y sal
y rocas asomando en la ventana.
Otros querían empezar desde la tarde,
construir las puertas con espuma,
beber el vino en cerrados peces como copas.
Pero yo no quise tanto.
Pedí sólo no talar el árbol,
ni el techo transparente de la flor extendida
que es el mar.
No pedí descansar sobre la vida
como sobre el pecho de una madre inmensa.
Pedí ser madre para parir la vida
y no descansar de tal hija luminosa.
Como un filo extendí una mano
para cortar campanas a mitad de sonido
y beber la copa de mi vino.
Como nadie llegó todo me lo di.
Como sólo pedí de la vida otra vida
he ido creciendo hacia muchos horizontes subterráneos.
Allí te hallaré, copa de pez,
roca disminuida hasta campana, amor,
que como nadie me dio yo me daré.
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(de 'No preguntes la noche')
PRESAGIO CON ARBOL
Hoy no ando de suerte,
un pájaro extraño como una servilleta
se me prendió a las manos
y empezó a cantar
dedo con dedo.
Hoy no estoy para naipes.
Se me ocurrió entrar al parque
y un ángel verde me cayó en la manga
mientras leía los libros que hacen agua.
Hoy, como si maleficio se pusiera
en mi tomar el desayuno,
el cigarrillo se abrió de par en par
humedecido.
A quién echar la culpa
si los sueños
fueron brujos inmediatos agoreros
advirtiéndole al alma
no salir de casa.
Hoy no ando de amatista
que proteja mi luna.
Amanecí apagado
poblado de noviembre
y llueve sobre el aire.
Hoy no ando
para preguntas tuyas
de cuál va a ser tu destino
si no me alejara.
Amanecí con cuervos azules
que me avisan dejarte.